Si bien pensamos con mi media manzana sobre la crianza de nuestra hija, me parece que nos quedamos cortos.
Algo faltó hablar. Tampoco sabía yo de la posibilidad de llorar, gritar y hartarme por el sólo hecho de no poder lavarme el pelo. Después resultó ser de lo más común, algo natural hasta al menos los 6 meses, parece que a casi todas les pasa, que se enojan con sus respectivos, que les tiran los pibes encima apenas llegan del laburo. Menos mal! Mal de muchos... IUJU!!
Tendría que haber un cuestionario sobre situaciones hipotéticas como: "si el nene se planta en la calle con un berrinche ¿qué hacés?" ó la nena quiere comer lo que comen los padres ¿cómo se resuelve? ó llora para pedir las cosas ¿cómo cambiás el recurso?
O mejor, otro cuestionario, uno futurista ¿qué vas a hacer para que tu hijo no haga berrinches?, ¿cómo vas a acostumbrarlo a comer su comida y diferenciar lo que es para los adultos?, ¿qué recursos le vas a enseñar para pedir lo que quiere? y así...
Cuando ambos progenitores coincidan en las respuestas, a criar chicos se ha dicho!
No es mi caso, por si quedaba alguna duda. Y la discusión constante con respecto a qué hacer en determinados momentos es algo terriblemente desgastante. Lo peor aún, es que si eso desgasta la pareja al punto de la separación, la separación no garantiza que no haya más discusiones. Quizás sí que sean menos frecuentes, pero las decisiones sobre la crianza y educación de los hijos no terminan con el matrimonio.
Otro punto más que debiéramos pensar antes de tener hijos.

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