domingo, 13 de abril de 2014

los hombres que tienen amantes durante un tiempo, siempre terminan exigiéndole a él/a amante fidelidad.

SIEMPRE. Lo escuché, lo viví. ¿Cómo es posible?
No importa si sos soltero/a o estás casado/a.
Que llegue a pedirte que te separes de tu esposo para que no tengas sexo con nadie más que con él cuando él aún está casado y manteniendo relaciones con su mujer es increíble, pero es real!!!!!

A dormir para no estallar...

sábado, 12 de abril de 2014

Culpas. Las propias. Las que otros quieren generarnos.
¿Cómo salirnos de eso?
Deseos. Buscarlos, entenderlos, no juzgarnos.

Hoy quiero esto, mañana no sé. Promesa de amor eterno. No puedo.
Pero nos dejamos llevar con algunas ideas románticas y prometemos, juramos, nos lo creemos.
¿Qué pasa después?

Promesa de exclusividad, de ser

viernes, 11 de abril de 2014

Si bien pensamos con mi media manzana sobre la crianza de nuestra hija, me parece que nos quedamos cortos.
Algo faltó hablar. Tampoco sabía yo de la posibilidad de llorar, gritar y hartarme por el sólo hecho de no poder lavarme el pelo. Después resultó ser de lo más común, algo natural hasta al menos los 6 meses, parece que a casi todas les pasa, que se enojan con sus respectivos, que les tiran los pibes encima apenas llegan del laburo. Menos mal! Mal de muchos... IUJU!!
Tendría que haber un cuestionario sobre situaciones hipotéticas como: "si el nene se planta en la calle con un berrinche ¿qué hacés?" ó la nena quiere comer lo que comen los padres ¿cómo se resuelve? ó llora para pedir las cosas ¿cómo cambiás el recurso?
O mejor, otro cuestionario, uno futurista ¿qué vas a hacer para que tu hijo no haga berrinches?, ¿cómo vas a acostumbrarlo a comer su comida y diferenciar lo que es para los adultos?, ¿qué recursos le vas a enseñar para pedir lo que quiere? y así...
Cuando ambos progenitores coincidan en las respuestas, a criar chicos se ha dicho!
No es mi caso, por si quedaba alguna duda. Y la discusión constante con respecto a qué hacer en determinados momentos es algo terriblemente desgastante. Lo peor aún, es que si eso desgasta la pareja al punto de la separación, la separación no garantiza que no haya más discusiones. Quizás sí que sean menos frecuentes, pero las decisiones sobre la crianza y educación de los hijos no terminan con el matrimonio.
Otro punto más que debiéramos pensar antes de tener hijos.

jueves, 10 de abril de 2014

Conozco algunas personas que se han mudado a otros países siguiendo a sus amores.
Personas muy distintas en todos los sentidos. Y el resultado, en general, fue casi siempre el mismo. La soledad.

Yo no podría hacerlo. Pensar en empezar de nuevo. Buscar un trabajo en otro lado, conocer gente... Pero eso lo hacemos acá también... Trabajo nuevo puede pasar, conocer gente, nuevos amigos. La diferencia ¿estará en lo obligado de la situación que se me hace tan difícil pensar en esa posibilidad?

Lo que veo es que es un esfuerzo y la expectativa es mucho mayor porque pareciera que el tiempo corre más lento. Llegan enamoradísimos, dispuestos a cualquier cosa, y al mes o dos sin tener una vida propia, todo empieza a complicarse.
Los que se van ya trabajando tienen alguna ventaja, sobre todo si el lugar al que van les gusta más allá de la presencia del otro. Hay quien se ha quedado, aún a pesar de que la pareja no funcionara.

No pienso en un adolescente que dice estoy enamorado y se va sin importar nada. Pienso en adultos que cavilan al respecto. No es sólo lo económico de un trabajo, es lo que ocupa y genera el laburo. La actividad, el tener la cabeza en algo más que la pareja, el día a día con otra gente, hasta la puteada de un jefe que genera un tema de conversación.

Vida propia, independencia económica. No perdernos en el otro. Ni de adulto parece tarea fácil.

miércoles, 9 de abril de 2014

Sin tiempo para escribir hoy, pero ocupada en las culpas.
Lo que hacemos, lo que decidimos hacer creyendo, pensando que eso es lo que queremos y luego, con el tiempo, darnos cuenta de que nos equivocamos.
Un par de zapatillas, un vestido, por más guita que hayamos gastado y unas puteadas, pasa.
Pero decisiones más importantes, como casarse, mudarse a otro país, tener un hijo. Decisiones que nos afectan profundamente y afectan a nuestro alrededor.

Y pensando también en las promesas, en las que hacemos y en las que nos hacen. En la sensación de traición, de engaño que su no cumplimiento genera.

martes, 8 de abril de 2014

Hay un peso pesado en ser mujer y llegar a los 40. Ninguna novedad ¿no?.
Lo novedoso - al menos para mí - es que a muchas mujeres nos empieza a pesar recién cumplidos los 30. Y no hablo del cambio de década.

Estar en pareja es casi una confusión
Empezamos a plantear la idea de los hijos, que todavía somos jóvenes, que dentro de unos años la energía para estar despiertos y jugando no será la misma, que ahora el cuerpo todavía responde y que más adelante el embarazo es más riesgoso, etc, etc, etc.
¿Cuántas mujeres se casaron o juntaron con quien tenían adelante sólo para tener un hijo? Algunas  incluso buscando cuál sería el mejor candidato para la manutención.
¿Cuántas mintieron el uso de pastillas, diu etc? ah, no! eso es de las novelas...
¿Cuántas parejas se separan antes de que sus hijos cumplan los 3 años?
o el caso opuesto ¿cuántas que vuelven a buscar un hijo como recurso para sostener el matrimonio? 
Nunca de manera consciente ni explícita. 

Estar solas es casi una condena.
Empezamos a pensar que no vamos a tener hijos y la sola posibilidad de pensarlo nos desespera como si tener hijos fuese lo único importante en el mundo, el único modo de desarrollarse en la vida. Hacemos la cuenta de cuántos años tenemos para conocer un chabón, estar de novias, casarnos y quedar embarazadas... algunas pensamos en la inseminación artificial otras en congelar óvulos para cuando aparezca EL tipo. Una locura.

Más lejos aún, de tanto pensar en la idea de la familia, terminamos planteándonos la soledad que nos espera en la vejez. Como si la única posibilidad fuera casarse y tener hijos para el final.
¿Es el miedo a esa soledad lo que nos mueve a la desesperación? Los maridos e incluso los hijos pueden no estar en nuestra vejez, por el motivo que fuese.
¿Los amigos? Quizás estén. Si el problema es de generaciones, busquemos amigos más jóvenes, con mejor salud para que puedan ayudarnos, no con la culpa de un hijo desde ya!
Y si no, hay unos lindos geriátricos en los que, hasta podríamos encontrar a ese príncipe que tanto buscamos. Claro que con un destino distinto que el de tener hijos.

lunes, 7 de abril de 2014

Ayer estaba con esto de en porqué avanzar a un tipo o no y hoy me quedo un poco con lo mismo.
¿Por qué límites? Los míos están en meterme con el marido, concubino, novio de otra. Sí, sí, de los cuernos y de la muerte no se salva nadie.

Si el tipo está casado, vive con alguien o está de novio, con el contrato de exclusividad que eso implica ¿por qué meterse?. Bueno, una vez, dale. Te lo concedo. Pero buscar al tipo, e insistir para tener una relación. Flaca, AFLOJÁ!!
¿Tanto te gusta el tipo? ¿Querés ponerte de novia con él? en el mejor de los casos te convertís en la amante. En el peor, lográs que se separe, que vos ocupes el lugar de la novia, esposa o concubina y, por supuesto el de La Cornuda consciente que se hace la boluda.

Esto es algo que nosotras no decimos, ¿cómo le vamos a decir a una amiga que estamos intentando "robarle" el novio a otra o que queremos coger con el marido de alguna? Pero lo veo con mis compañeros de laburo, con mis amigos. Sucede a menudo que las minas les hacen propuestas aún sabiendo que están en relaciones "serias". Claro que algunos le dan para adelante, pero no es el tema que estoy pensando ahora.
De ahí que hablaba ayer de la falta de lealtad de las mujeres. O somos muy hipócritas. Nos quejamos de los hombres infieles, de que están cazando y mirando todo el día, pero ¿y esto?

¿O es el simple hecho de reafirmarnos como mujeres frente a otra mujer, usando a un tipo como termómetro de nuestra femineidad? ¿Muy rebuscado?